DIFERENCIA ENTRE EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA
Muy a menudo se han confundido los
términos entre educación y pedagogía que, sin embargo, deben ser cuidadosamente
diferenciados.
La educación es la acción ejercida
sobre los niños por los padres y por los educadores; dicha acción es constante
y general, ya que no hay ningún periodo en la vida social de las generaciones
jóvenes que no estén en contacto con sus mayores y sometidos por parte de estos
a una influencia educadora. Existe también una educación inconsciente en el
individuo que no cesa jamás. Por lo que se dice que la educación es continua.
En la pedagogía sucede una cosa
distinta, ya que esta consiste, no en actos, sino en teorías. Estas teorías son
formas de concebir la educación, en ningún caso son maneras de llevarla a cabo.
La educación no es más que materia de la pedagogía. Esto es lo que hace que la
pedagogía, cuando menos en el pasado, sea intermitente.
Se intenta hacer la explicación sobre
la naturaleza de la pedagogía, ¿si es que la pedagogía es la ciencia de la educación?,
para ello el autor explica sobre las 3 características para que se pueda dar el
nombre de ciencia a un conjunto de estudios y en la primera dice que una
ciencia se define por su objeto, ese objeto debe existir en la realidad. En
segundo lugar dice que es necesario que dichos hechos presenten entre si la
suficiente homogeneidad como para poder ser clasificados en una misma
categoría. Y en tercer lugar dichos hechos deben ser estudiados para conocerlos
y solamente para conocerlos, de forma puramente desinteresada.
Las teorías pedagógicas son
especulaciones de índole totalmente distinta. En efecto, ni persiguen la misma
meta, ni utilizan los mismos métodos. Su objetivo no es el de describir o de
explicar lo que es o ha sido, sino de determinar lo que debe ser. No apuntan ni
hacia el presente, ni hacia el pasado, sino hacia el futuro. No se proponen
expresar fielmente realidades dadas, sino promulgar preceptos de cultura. No
nos dicen “he aquí lo que existe y la razón de ser de su existencia”, sino “he
aquí lo que hay que hacer”. Incluso los teorizantes de la educación no hablan,
por lo general, de las practicas tradicionales del presente y del pasado mas
que con un cierto desdén, casi sistemático.
La historia de la pedagogía,
para dar todos sus frutos, no debe separarse tampoco de la historia de la
enseñanza. Aunque las hayamos distinguido en la exposición, son, en realidad,
solidarias la una de la otra. Porque en cada momento del tiempo, las doctrinas
dependen del estado de la enseñanza que ellas reflejan, aun cuando reaccionan
contra él; y, por otro lado, en la medida en que ejercen una acción eficaz,
contribuyen a determinarlo.
Entonces el ideal pedagógico de una época expresa ante
todo el estado de la sociedad en la época que nos ocupa en ese momento. Y la
formación de la pedagogía debe sentarse en una amplia base histórica, como se
pueden ver en muchos pedagogos que han emprendido el asentamiento de sus
sistemas haciendo abstracción de todo cuanto había existido con anterioridad.
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